::Procure por ela::

Ella avanza //
Con un equilibrio desestabilizado por sus emociones,
pero a paso firme,
dejando una huella profunda en la arena húmeda de una playa del estado de Sao Paulo.

La vista nublada,
el gris del cielo resaltando el color,
de su pelo,
de su piel
y de sus ojos que devuelven al mar su agua salada.

El agua que fue tragando…
cumple su ciclo.

Llora, toda colorada,
con un nudo en la garganta que le asfixia un “…basta!”
que le atraganta la ingesta y la deshidrata.

El viento del mar sabio le despeja la respiración,
para así poder llorar tranquila.
Tan cálido, el viento, tan presente e imponente.
Reconoce aquella alma que busca fundirse en la paz.

El sonido de las olas como un mantra,
va dejando en muchos planos detrás,
los murmullos de los callejones de su mente hasta lograr un delicioso silencio.

Encontró donde sentarse //

y al cabo de unos minutos,
con un último relincho de suspiro,
las olas se apropiaron por completo de su ajetreo.

Con su mano derecha se seco los ojos,
todos pegajosos,
propio se su catarsis y del entorno climático del lugar,
un mix de lluvias, calor y humedad.

Con su mano izquierda se limpio los mocos.
Transparentes y livianos,
esos que son como una alergia a la angustia.

Y allí estaba…
sentada esta muchacha de cachetes colorados
de mirada anestesiada.

Una amnesia
por la hipnosis de su tormento
mar adentro

Su corazón late,
todo sigue en movimiento,
de esto se encargará siempre el tiempo…
o
quizás sea que testifique con mayor consciencia.
De nubes, el viento sabe lo tangible, aunque nunca le haya preguntado.
No todo lo sé…

Si sé lo que paso después//

Agudizó la mirada y visualizó una botella de plástico transparente, sin etiqueta.
Objeto flotante que buscaba,
con cada posibilidad que le permitía el oleaje,
aterrizar en la orilla.

Ella la subestimó,
no creyó que pudiera lograrlo,
pero sin sacarle el crédito de todo el trabajo que pudiera haberle significado llegar hasta allí,
no le perdió los ojos de encima.

La pone a prueba…
un arrastre violento,
movimiento de inhalación,
de agua mezclada con arena,
acaba en una ola potente que exhala la botella,
dañada,
depositandola muy cerca de ella.

Ella, que absorta pero no perezosa,
se levanta para agarrarla.

Su primera intención era clara,
limpiarla del paisaje,
que no ensuciara la calma.
Pero al tomarla entre sus manos,
vio que la etiqueta estaba adentro de la botella.

Con el primero impulso de curiosidad genuina,
metió los dedos adentro,
y le tomo exacto un minuto cuarenta y siete segundos,
tocar la puntita del papel,
que fue acariciando insistentemente por el interior de la botella hasta sacarlo por completo.

La etiqueta de Agua Mineral Natural de Manantial, tenía un escrito en su dorso:
“Procure por mim, por favor. Estou perto da praia de Bonete”
Último naufragio de Ilha Bela.

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Raíz

Acomodo mi sitio, tengo una botella de agua a un costado y un tarro vacío del otro lado.
Somos un círculo, somos la nave.
Las energías fluyen, nos atraviesan, nos desarman, para en teoría encontrar la manera de que todo encaje y poder hacer un nuevo orden. Allí nos encontramos, cada uno con su universo a cuestas, buscando sanar.

Alguien habló de vacío.
Alguien habló de secretos.
Yo hablé de perdón.

Descubro un poder, al cual no supe ponerle nombre, hasta un par de días después…
entendí que era Consciencia.

Mirarte… pensando que hay algo más allá, de lo cual, yo no puedo hacer ni una remota idea al respecto. Sólo estar atenta, escucharte, comprender que ese brebaje de experiencias que te hacen ser quién quiera que seas; estas aquí/ahora compartiéndote conmigo, y nunca voy a poder juzgarte ni para bien ni para mal.

 

antiFantástic

Estaban sentados uno al lado del otro…

Eran cómplices de muchísimo, a la nada de tiempo de conocerse.

Extrañas relaciones que por suerte de la vida logran efectuarse… Porque quizás hay algo nuevo que aprender del otro, aunque sea pequeño, aunque sólo sea un atisbo de esperanza, la brisa de aire fresco, que detiene un acto trágico como el de cortarse las venas en una casa perdida en el medio del bosque, cerca del mar y la montaña, la costa brava helada, el sol de invierno y la tramontana… Y sólo describí un lugar romántico, que importa lo que dura un pedo en una canasta, porque en realidad este último, carece de importancia. (La frase del pedo, la canasta… es de alguien más… no de alguien menos)

Ella creyó saber una cosa, yo sólo se las comparto: A la hora de construir, el tiempo tiene MUCHO poder.

La gama de colores, la gama que realmente uno ES (y no los que cree uno ser), va creciendo y mutando al mezclarse con ciertos colores de la gama del otro, así se van formando nuevos colores… Proceso natural que se da solito.
Wow, se imagina con el tiempo? la obra de arte puede ser alucinante… como también el fracaso total del vínculo de dos potenciales amantes.

Supieron desde el vamos que el tiempo no iba a poder ser el parámetro que madurara la extraña complicidad que ya existía entre ellos, por circunstancias de diversas índoles, que involucraban familia, amor y sueños…

Pero en silencio, callados y sin firmar en ningún lado, lo decidieron de manera unánime.

Buscaron entre sus colores más vivos, aquellos que la música aviva en la sangre como el aire al fuego, y fueron un autentico enchastre, un asqueroso arco iris efímero.

Como lo auténtico escasea en abundancia, quedaron maravillados.

La falta de decoro, la falta de prejuicios, la realidad atravesada por la verdad de cada uno, era la simbiosis de esta nueva gama… Linda palabra “simbiosis”, que usé creyendo saber una pequeña idea de lo significaba y resulta que acerté… Aquello fue una relación de ayuda o apoyo mutuo, que se formó realizando algo en común. Algo en común y tan común como una pasión.

…Fueron atemporales.

Aquel amor libre de parámetros, bondadoso y real.

Sólo por eso les escribo a ellxs…
a todos ellxs.

a nuestros colores imperceptibles:
como verdad que quiero creer el motivo existencial.

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difícil

Fuimos hasta la estación de servicio a comprar bebidas para el aperitivo. El pago era de ciento doce pesos, y un peso nos faltaba para costear el cometido; quise negociar un trueque: el de te doy un beso por el peso, justo cuando con los dedos palpé un billetito escondido en el bolsillo. La chica que nos atendía me miraba un poco incómoda, pero nada a comparación de mis amigas, que cada tanto dejaban escapar esa risita medio graciosa medio tímida. Saqué el billete de cinco pesos arrugado, de una forma sin vergüenza, no sé si cantando lo que sería una canción victoriosa pero interpretada por un borracho, se rieron todas y me mandaron la ridiculez al frente , por lo que tuve que decirle a la chica: -Tengo el corazón roto, nada importa…

Entendió pero me fui sin beso.

Me senté en el inodoro a escribir, y fue difícil elegir con qué musicalizar el momento. Puse Full Album en Youtube y antes de seguir buscando con lo primero que se me cruzara en la cabeza, me mostró los Beatles entre las opciones. Dudé. Imaginé que en algún momento iba a aparecer un lento de ellos que iba a explotar lo suficientemente fuerte en mí para recordarme toda la humedad tan rica del amor. Sabía que eso no era lo que buscaba.
Los Beatles entendieron algo alucinante cuando entonaron: I want to hold your hand.
Puede que se trate de escucharla una vez más, con la sensación de conocer mucho a alguien por la infinidad de veces que la hemos oído, pero dejándote sorprender por cada detalle humilde y grandioso.
“Oh yeah I’ll tell you something
I think you’ll understand…
…I want to hold your hand”
La vez que me pasó creí que había enloquecido porque sentí que en esa canción estaba absolutamente todo.

Creo que todavía me falta para el peso…
Termine por elegir Another Album,
y me fui sin beso.

 

altruismo

Escribo, borro. Escribo, borro.
No tengo en claro si es inspiración o contención.
Hay una línea muy fina,

tan finita y filosa que daña.

Estados enérgicos, inquietantes, me aturden.
para luego dar lugar a la calma.

La calma llega, apacigua,
y de alguna manera amortigua el atropello.

Mi cuerpo, antes excitado,
se entrega dócil a la suavidad del descanso.

Se rehace…
Se reconstruye con lo que hay.

Esta noche una canción que conocía de antes,
me llenó con sorpresa los ojos de lágrimas,
hablaba de un tobogán sin escalones…
Pienso en las alternativas para volver a estar arriba,
cuando los peldaños no son fiables…
o no están lo suficientemente firmes.

Las cosas pierden brillo a medida que comienzan a darme lástima.
Al confort lo encuentro rápido, y me pregunto…
se desvanece lo espontáneo al crecer?

Hoy quiero ser grande en muchos aspectos,
y quedarme pequeña en otros.

No quiero nada forzado, si te interesa saber.
No quiero nada fingido, si te interesa quedarte.

Encarnada

Cuando me cuesta mucho esfuerzo encontrar las palabras,
ni siquiera adecuadas, para expresar lo que siento;
me sale con mayor soltura la coreografía de mis dedos
en los arpegios que practico con la guitarra.
Intento cantar con ellos, lo que suena es real, lo que me atraviesa está acá,
pero la voz… se quiebra débil.

Hoy no pude levantarme de la cama,
hoy hice muy poco, cuando lo planificado ya era poco…

Me hablan, a veces no respondo.
A veces imagino que ya no estoy.

Voy al baño, veo mi cuerpo.
Siento pelos encarnados y los ojos hinchados.
No me doy tregua.
Afuera llueve, adentro llueve.

El ruido de la circunvalación aturde,
la incertidumbre de no proyectarme se lleva los pocos silencios que me quedan.
Todavía está la noche, aún joven y quieta,
para que al irse limpie con ella el agua
antes de que ésta se lleve el aire.

Sobre Juventud

El cuerpo de Ella acostado boca abajo, a su lado,
el cuerpo de Él, acostado a la inversa. 

La pierna izquierda de Ella descansando sobre las piernas de Él.
La cadera de Él amortiguando el sexo de Ella. 

Ella…

Ella que respira en el cuello de Él, siente toda su esencia.
Piensa en sus olores favoritos… La previa de la lluvia, las mañanas luego del rocío, el café torrado molido, la axila de su papá cuando de niña dormía en sus brazos la siesta, un buen plato de comida caliente, el perfume Eternity de mamá…
El cuello de Él.
El cuello de Él.
El cuello de Él.

Él que sonríe levemente, siente la bombacha húmeda de Ella sobre la piel de su cadera.
Piensa que le encantaría quedarse con ese pedazo de tela. 

Ambos cuerpos miran para el mismo lado…
Él abraza a Ella por atrás.
Ella siente el sexo de Él en su cola.
Ella siente el brazo de Él sobre su cintura. 

Nada malo puede pasar. 

Él siente las insinuaciones de la cadera de Ella.
Él besa su nuca, sus lunares…
Ella con urgencia, se da vuelta y busca la boca de Él. 

Se besan con la más extrema ternura… húmedos como si flotaran en nubes,
en armonía con las terminaciones nerviosas de los labios,
de sus lenguas, que curiosean hasta los dientes… 

No dicen una sola palabra,
No dejan de sentir.

La ventana proyectó las luces de afuera,
que subieron hasta lo más alto y volvieron a caer.
Esa fue la única noción de tiempo en la pieza.

Piantao

Ella lloro toda la noche,
ahora me toca a mi.

Comprendí que el juego es común,
por educación, por historia, por… la tele y algunas letras de canciones.
No me gusta, siempre quise cambiarlo,
pero sigo con las fichas y los dados.

Ganarlo, seria terminarlo.

Quiero abrir el placard y poner todo en su lugar.
La manga del abrigo se me llena de mocos,
mamá se va a enojar.
que difícil va a ser dormir cuando quiera hacerlo.

Salir de la intensidad de la noche
me dejo en un plano muy despierto
más el café de la plazoleta y la reflexión,
me puse sin soberbia en un lugar
donde parecía interpretar mejor las cosas.

El mozo se acerca y me da servilletas de verdad,
para que las de plástico no me raspen tanto la nariz.
Todos somos un personaje de la balada para un loco:
La pareja que esta sentada en el banco al lado del basurero,
el chico que pasa cerca y me dice: ” sólo te falta la medialuna”,
el que ritualmente se abriga antes de subirse a la moto,
aquel otro que imagino haciendo burbujas de baba sentado al frente mío,
el que me amó tantas veces que pare de contarlas.

Sentirme mal por lo general me traba el habla,
y no puedo mirar el celular…
Encontrarme los ojos en el reflejo de la pantalla apagada
me duele y las lágrimas caen pesadas,
limpiando el maquillaje más oscuro,
apareciendo en el momento menos oportuno.

Hable con el mozo que me atendió…
cuán minúscula es  mi participación en la existencia
con tanto más por explorar.
Hable con el taxista que me llevo a mi casa,
su jornada hacia media hora que comenzaba,
eran las cinco de la mañana y como todos los días,
iba a ver el amanecer.